jueves, 20 de julio de 2017

Dos calas en "Cuatro lecturas sobre Zhuangzi": 1. Estética musical en Zhuangzi - GALERÍA: Seis maestros de la dinastía Qing temprana (1)





El silencio es imposible para quien vive inmerso en un griterío interior.
Así le sea cortada la lengua, amordazada la boca, secuestradas las manos,
arrancados los ojos... que encontrará la manera de expresar lo que en él clama tumultuosamente.
¿Acaso no es el Tao expresión de lo inexpresable?
¿Con cuánta mayor razón una de sus ínfimas partes no se dejará oír, si este es su deseo?
La voluntad es suficiente para salvar cualquier obstáculo, sea sobrevenido o circunstancial.
La necesidad es un torrente imparable que se abre paso a través de los barrancos de la vida
hasta llegar al mar, su meta, su destino, para allí disolverse en el oleaje donde confluyen todos los deseos.



Estética musical en Zhuangzi

.....Hace dos años, el 11 de julio de 2015, ya dedicamos un espacio a este sabio/filósofo chino enmarcado en la corriente taoísta, aunque bien diferenciado por su nula sistematización de doctrina alguna. En aquella ocasión dos posts sirvieron para glosar parte de un librito que, conteniendo el corpus de cuatro conferencias dictadas por su autor Jean François Billeter, albergaba citas textuales contenidas en ese otro corpus ortodoxo que recoge los pensamientos del sabio chino en un volumen denominado con su nombre: El Zhuangzi (aquí el enlace a esos dos posts: Acerca de Zhuangzi (I) y Acerca de Zhuangzi (II)). Allí decíamos, en la introducción, que el sinólogo suizo había llevado a cabo una rigurosa y revisionista traducción de los textos originales chinos que conforman el compendio de su filosofía, tomando distancias con la tradicional imagen que sobre la figura y la obra de Zhuangzi se ha venido transmitiendo oficialmente. Billeter nos descubre un sabio que no se ciñe a escuela alguna, que sigue su propia vía y que la expresa de una forma nada escolástica. Se podría decir que Zhuangzi ni tuvo maestros ni tendría alumnos. Verso suelto del nutrido y heterogéneo grupo de filósofos chinos, su voz tiene aún más autoridad que la de Lao-Tse (personaje del que aún se duda su existencia; no así la del libro que se le atribuye: el Tao Te Ching) y hasta el mismo Confuccio ha de rendirse a su sabiduría —protagonista de alguna de sus fábulas, ejerciendo de contrapunto racional al saber intuitivo e inmanente que propugna Zhuangzi en toda su obra.

.....Zhuangzi vivió a caballo de los siglos IV y III a.C., en el periodo denominado de los Reinos Combatientes, en el momento cumbre de la denominada Cien Escuelas de pensamiento, que a lo largo de cinco siglos (VIII a III a.C.) alumbró lo más granado del pensamiento chino, época denominada por ello como la Edad de Oro de la filosofía china. 
.....Tan libre es en su pensamiento que en él se suele ver el germen del anarquismo bien entendido: aquel que propugna y persigue el buen gobierno de uno mismo en armonía con el del vecino, sin más coerción que la de la propia conciencia, ni más dueño que la misma naturaleza, a la que todos nos debemos. 

.....En esta ocasión, y siguiendo la lectura de ese inestimable librito (Cuatro lecturas sobre Zhuangzi. Ed. Siruela S.A., 2005. Traducción de la original Leçons sur Tchouang-Tseu, Ed. Allia, Paris, 2002) voy a exponer una cita algo más larga que las referidas en la anterior ocasión. En ella se muestra una refinada y profunda estética musical. Con su estilo preciso y precioso, Zhuangzi nos expresa la esencia de la música y su papel de puente entre la realidad material y la intelectual, vía sensación y emociones. Para el propio Billeter el diálogo que aquí da forma a la enseñanza «es uno de los textos más bellos de estética que conozco».
.....La cita tiene la forma habitual de diálogo entre el aprendiz (quien quiere alcanzar la sabiduría, quien interroga y/o cuestiona) y el sabio (un dios, un perfecto, una figura arquetípica, a menudo Confuccio o Laozi, etc.). En este caso dicho diálogo se produce entre Beimen Cheng y el Emperador Amarillo (Huangdi, una de las figuras míticas más importantes del panteón mitológico chino. Es uno de los Cinco Emperadores que, junto a los Tres Augustos, gobernaron en China antes de la primera dinastía —Xia—, y a los que se debe la civilización del país; instituciones sociales, cultura y economía),... "tras tocar éste una composición titulada La música de Xianchi, a resultas de cuya audición aquél queda profundamente turbado. El virtuoso intérprete al dar a su arte un cariz cada vez más sutil, profundo, interior, sume a su oyente en una confusión creciente:"



Diálogo entre Beimen Cheng y el Emperador Amarillo

.....Beimen consultaba al Emperador Amarillo.

.....—Al oíros tocar la música de Xianchi en plena naturaleza salvaje —dijo—, la primera vez me sobrecogió el espanto, la segunda me sentí deshecho, y por último extraviado, desamparado, incapaz de sobreponerme. 
.....—Eso es lo que tenías que sentir —contestó el Emperador Amarillo. Pues aunque tocara de un modo humano, [enseguida] tomé como pauta la acción del Cielo; [enseguida] me inspiré en la energía pura. [Bajo mis dedos,] la estaciones se sucedían, los seres nacía [y morían], el florecimiento conllevaba la decadencia, y la decadencia el florecimiento, el despliegue de las formas conllevaba su destrucción, y esta destrucción su nuevo despliegue. Alternaba los tonos puros e impuros; los sonidos fluían, se derramaban; despertaba a los animales que hibernaban como lo hacen el trueno y el relámpago en la primavera. Acababa sin concluir, inauguraba sin apertura, mi música moría y renacía, caía y se alzaba de nuevo, constante sólo en sus infinitas metamorfosis y siempre imprevisible. Sólo podías quedar sobrecogido de espanto.

.....»Luego toqué el equilibrio del yin y el yang, el esplendor combinado del sol y la luna. Mezclando las largas y las breves, las suaves y las fuertes, unifiqué las metamorfosis, pero sin ligarme nunca. Si había valle, llenaba el valle; si había barranco, me insinuaba en el barranco. No dejaba que intervinieran ni mis sentidos, ni mi mente, y me vertía así en las cosas. Bajo el hechizo de mis melodías y mis ritmos, los espíritus se agazapaban en la oscuridad y los astros seguían su curso exacto. Me detenía en los límites de lo finito, pero la música desarrollaba infinitamente sus efectos. En vano tratabas de comprender, tratabas de ver, tratabas de seguir. Estabas ahí, confundido, en una vía que no llevaba a ninguna parte, gemías en tu reposabrazos de madera. Tenías la mente limitada por lo que intentabas comprender, la vista acotada por lo que intentabas ver, y tus esfuerzos no iban más allá de lo que perseguías, de suerte que no tenías posibilidad alguna de alcanzarme. Tu cuerpo, sin embargo, empezó a disolverse y te pusiste a seguir el movimiento. Por eso te sentiste deshecho. 


.....»Luego anulé toda inercia, di rienda suelta a los ritmos. Se produjo como un surgimiento primitivo, una polifonía sin forma, un despliegue continuo que brotaba de una oscuridad silenciosa. Se movía en lo ilimitado manteniéndose en un abismo umbroso. Habríase dicho que era la muerte, habríase dicho que era la vida. Parecía convertirse en fruta y acabar como flor, yendo, fluyendo, esparciéndose, desplazándose fuera de toda norma. La mentes comunes reprochan al sabio esta forma de tocar que los desconcierta. Pues el sabio entra en los movimientos de la naturaleza y los obedece por entero. No deja su espíritu escaparse ni sus sentidos extraviarse. No dice una palabra, pero, en su fuero interno, exulta. Esta alegría es lo que se llama «música celeste». Shennong la cantó en estos términos: Inaudible, inasible, llena el Cielo y la Tierra, abarca el Universo. Quisiste escucharme, pero mi música no te ha ofrecido ningún punto de agarre y, por tanto, sólo podías sentirte perdido.


.....»Por la música, empecé llenándote de espanto, y te creíste víctima de algún maleficio. Aflojé mi interpretación, y empezaste a perder pie. Toqué el extravío y te sumiste en el embrutecimiento. Por este embrutecimiento te has unido a la Gran Actividad. Dejándose uno llevar es como entra en la Gran Actividad.


.....Tras la cita, Jean François Billeter realiza su propio comentario al texto en los siguientes términos:

.....«Este diálogo es uno de los textos más bellos de estética que conozco. Debería ser universalmente conocido. Si no lo es, puede que sea en primer lugar porque no ha sido suficientemente bien traducido. El original es difícil, incluso oscuro en ciertas partes. Se aclara cuando uno se remite a la experiencia, como he hecho, a la experiencia de escuchar música. Como han señalado los especialistas parece oponerse a la concepción confuciana que ve en la música el complemento de los ritos y le atribuye una función reguladora y moralizadora [...]
.....»Sobre el fondo, señalemos esta paradoja: cuanto más sutil, profunda, interior, se vuelve la manera de tocar del Emperador Amarillo, más sume a Beimeng Cheng en la confusión. Diríase que lo hace regresar. Nos cuesta concebir que una actividad superior, como es esta ejecución musical perfecta, provoque una regresión. Sin embargo, eso es lo que sucede, en cierto sentido, cuando escuchamos gran música y nos hallamos en un estado de profunda receptividad. En esos momentos, la música tiene el poder de hacer vibrar y de armonizar casi todos los registros de nuestra actividad: la percepción de uno mismo, la espacialidad del propio cuerpo, el conocimiento interior del gesto, la emoción, la memoria y las formas más elevadas de la inteligencia. La música une entonces en una única sinergia todas las fuerzas del cuerpo, desde las más elementales hasta las más evolucionadas. Así es la «Gran Actividad» que el Emperador Amarillo menciona al final de su discurso. Así es como me he tomado la liberta de traducir aquí la palabra dao


.....Como hemos visto, el tema central del diálogo es la música como paradigma de la universalidad del ser en todas las cosas, la música como vehículo para transmitir conocimiento y para medir el desarrollo de la conciencia. El arte más abstracto e inmaterial, el más matemático, el que menos se atiene a los límites y las fronteras de los estados materiales aparentes, y que, no obstante, posee capacidad para modularlos y modificarlos mediante los estímulos que produce. Todo ello descrito con una capacidad de sugerencia descriptiva asombrosa.
.....En el comentario que el Emperador Amarillo realiza tras su interpretación, justifica y describe, de modo explícito y secuencial los diversos cambios acaecidos en el alma del confuso oyente (Beimen Cheng), a tenor de los cambios introducidos por él en su interpretación. Huangdi le guía así en lo que parece haya sido realmente, más que una interpretación musical, un camino de iniciación conducente a dejarlo sumergido en el Tao/Dao (aquí traducido por Billeter como la Gran Actividad, expresión mucho más sugerente). La sensación de anonadamiento descrita por Zhuangzi en la persona de Beimen es harto semejante a la transmitida por todos los místicos que en el mundo han sido.
.....La música perfecta, la que sigue la armonía oculta de la naturaleza, aquí como imagen arquetípica de la ascesis. El hecho de que ambos protagonistas se ubiquen en medio de la naturaleza salvaje es simbólico. El Emperador Amarillo toca su composición sugerida por el entorno, por la naturaleza no mediatizada, ni contaminada, por el hombre. Se trata así de una música pura, sin interferencias, prístina, la que Huangdi, el Emperador Amarillo, extrae del fondo de su espíritu, liberado de toda atadura y conectado con el Gran Ser, la Gran Actividad, el Dao/Tao.





GALERÍA 1

Seis Maestros de la Dinastía Qing temprana
(1644-1911 d.C.)

.....Se denomina así a un grupo de grandes artistas que trabajaron en el siglo XVII e inicios del XVIII (dinastía Qing). También conocidos como "maestros ortodoxos", continuaron la tradición de la pintura académica siguiendo las prescripciones del artista-crítico Dong Qichang (董其昌), de finales de la dinastía Ming.
.....Los Seis Maestros incluyen los paisajistas Wu Li (吳歷) y los Cuatro Wangs —Wang Shimin (王時敏)Wang Jian (王鑑)Wang Hui (王翬) y Wang Yuanqi (王原祁)—, así como el pintor de flores Yun Shouping (惲壽平). Los trabajos de Los Seis Maestros son generalmente conservadores, comedidos, sutiles y complejos, en contraste con la vigorosa y vívida pintura de sus "individualistas" contemporáneos.
.....Los Cuatro Wangs se centran en las técnicas de pinceladas y tinta tan admirados en las obras de los antiguos artistas. Raramente salieron al exterior a mirar la naturaleza. Por el contrario, crearon sus paisajes en el estudio. Aunque las pinturas más tardías de los Cuatro Wangs fueron más formalizadas. 
.....Como el trabajo de los otros Seis Maestros, los paisajes de Wu Li evolucionan desde los Cuatro Maestros de la dinastía Yuan. Pero en lugar de imitar a sus predecesores él insiste en que "se debe captar la esencia del pasado". Comparado con los Cuatro Wangs, su pincel y tinta son más variados y expresivos de su personalidad.
.....La pintura de flores de Yun Shouping modifica el ornato de las pinturas de Corte de la dinastía Ming, y continúa el descarnado método imitado por Xu Chongsi 徐崇嗣) de la dinastía Song del Norte. Su método de pintura gana pronto una gran popularidad y muchos artistas reconocen su influencia
(Tomado de China Online Museum. Traducción del autor del blog)


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.....En esta primera GALERÍA 1, se expondrán las obras de Wu Li y los dos primeros Wang (Wang Jian y Wang Shimin). En el siguiente post se incluirán las obras de los otros dos Wang (Wang Hui y Wang Yuanqi) y de Yun Shouping.
.....Las sinopsis biográficas de los artistas están tomadas de la página China Online Museum y traducidas, así mismo, por el autor del blog. Allí podrán encontrar las versiones originales en inglés. He decidido respetar los enlaces tal y como se presentan en esa página, para una mayor facilidad en la consulta del interesado o curioso.

Wu Li (吳歷)

 (1632–1718)
.....Wu Li (吳歷, 1632–1718), de gentilicio Yushan (漁山) y apodo Mojing Daoren (墨井道人), fue nativo de Changshu, Jiangsu. Él y Wang Hui (王翬, 1632–1717) fueron estudiantes de Wang Jian (王鑑, 1598–1677) y Wang Shimin (王時敏, 1592–1680). Estos cuatro artistas son a menudo agrupados junto a Wang Yuanqi (王原祁, 1642–1715) y Yun Shouping (惲壽平, 1633–1690) como los "Seis Maestros de la dinastía Qing temprana", o como "Los Cuatro Wangs, Wu y Yun". Su rico y refinado estilo fue el más cercano al de Wang Jian, y, en su búsqueda de maestros, fue particularmente influenciado por las maneras de Wang Meng (王蒙, 1308–1385) y Wu Zhen (吳鎮, 1280–1354). Después de 1679, no obstante, Wu Li se convirtió al Cristianismo, entrando posteriormente en la orden jesuita. Fue ordenado en Macao en 1688 y fiel el resto de su vida a las actividades misioneras en Jiangsu y Shanghai.


 Wu Li - Green mountains and white clouds
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Wu Li - Green mountains and white clouds (1) 
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Wu Li - Green mountains and white clouds (2) 
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Wu Li - Whiling away the summer
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 Wu Li - Whiling away the summer (1)
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 Wu Li - Whiling away the summer (2) 
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 Wu Li - Whiling away the summer (2, detail
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  Wu Li - Whiling away the summer (3)
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 Wu Li - Whiling away the summer (4)
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 Wu Li - Rainy landscapes
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 Wu Li - Autumn scene
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 Wu Li - Landscapes
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 Wu Li - Reciting Poetry before the Yellowing of Autumn (left)
Wu Li - Singing Qin in the Pine Valley (right)
 Wu Li - Spring Comes to the Lake
 Wu Li - Spring mountains in seclusión (left)
Wu Li - Travelers Among Streams and Mountains (right)





Wang Jian (王鑑)
(1598–1677)

      Wang Jian (王鑑, 1598–1677) fue un pintor paisajista chino de la dinastía Qing (1644–1912). Su gentilicio fue Xuanzhao (玄照) y sus seudónimos fueron Xiangbi (湘碧) y Ranxiang Anzhu (染香庵主).
       Wang Jian nació en Taicang en la provincia de Jiangsu (cerca de la moderna Shanghai), convecino y amigo de Wang Shimin (王時敏, 1592–1680). Ambos fueron pupilos de Dong Qichang (董其昌, 1555–1636). La pintura paisajista de Wang Jian generalmente sigue el estilo de los maestros Song y Yuan, tales como Dong Yuan (董源, 10th century)Huang Gongwang (黃公望, 1269–1354) y Wang Meng (王蒙, 1308–1385). Él es un miembro de los Cuatro Wangs, que también incluyen a Wang ShiminWang Hui (王翬, 1632–1717) y Wang Yuanqi (王原祁, 1642–1715).


Wang Jian - Landscape after Wu Zhen
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Wang Jian - Landscape after Wu Zhen (1) 
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Wang Jian - Landscape after Wu Zhen (1_1) 
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 Wang Jian - Landscape after Wu Zhen (1_2)
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 Wang Jian - Landscape after Wu Zhen (2)
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 Wang Jian - Landscape after Wu Zhen (2_1) 
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 Wang Jian - Landscape after Wu Zhen (2_2)
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 Wang Jian - 青綠山水圖﹝局部1)_Figuras en paisaje verde (1)
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 Wang Jian - 青綠山水圖﹝局部2)_Figuras en paisaje verde (2)
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 Wang Jian - 青綠山水圖﹝局部3)_Figuras en paisaje verde (3)
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Wang Jian - 青綠山水圖﹝局部4)_Figuras en paisaje verde (4)
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Wang Jian - (王鑒) , 溪山深秀图台北故宫博物院 (left)
Wang Jian - 仿王蒙秋山圖 (Imagen de Akiyama a imitación de Meng) (right)
Wang Jian - Distant peaks amid drifting mists
Wang Jian - l夢境圖 (left)
Wang Jian - 長松仙館圖 (right)
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Wwang Jian - Style of old masters



Wang Shimin (王時敏)
(1592–1680)

       Wang Shimin (王時敏, 1592–1680), de gentilicio Xunzhi (遜之) y pseudónimos Yanke (煙客) y Xilu Laoren (西廬老人), fue un pintor paisajista chino de la dinastía Qing (1644–1912)
       Nacido en Taicang cerca de la moderna Shanghai, Wang creció en un artístico entorno académico. Su abuelo Wang Xijue (王錫爵) fue un primer ministro de la dinastía Ming tardía, y su padre Wang Heng (王衡) fue un editor de la Academia Hanlin de la Corte. Iniciado a una tierna edad, Wang Shimin fue introducido en el estudio de la pintura y la caligrafía, y fue pupilo de Dong Qichang (董其昌, 1555–1636). Su familia era propietaria de una importante colección de pintura antigua, en la cual se inspiró Wang Shimin. En 1614 marchó a la capital y comenzó su ascenso en el funcionariado. Pero a la edad de 48 años, mientras realizaba un viaje oficial a Fujian, cayó enfermo por agotamiento en Nanjing, debido a ello tuvo que resignarse a permanecer retirado en los suburbios de Taicang. Durante este periodo, Wang Shimin se sumergió en sí mismo y en su arte creando numerosas obras. Fue un ferviente seguidor de los estilos de los antiguos maestros, y muchas de sus pinturas las realizó en el estilo de Huang Gongwang (黃公望, 1269–1354). Sus pinturas lo colocaron en un prominente grupo denominado Los Cuatro Wangs, formando parte también, por tanto, de Los Seis Maestros de la dinastía Qing temprana.


Wang Shimin - Streams and mountains in light ocher
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 Wang Shimin - Streams and mountains in light ocher (1)
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Wang Shimin - Streams and mountains in light ocher (1_1) 
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 Wang Shimin - Streams and mountains in light ocher (1_2)
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 Wang Shimin - Streams and mountains in light ocher (2)
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Wang Shimin - Streams and mountains in light ocher (2_1) 
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Wang Shimin - Streams and mountains in light ocher (2_2)
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Wang Shimin - Poetic feeling of Du Fu_1
Wang Shimin - Poetic feeling of Du Fu_2
Wang Shimin - Poetic feeling of Du Fu_3
Wang Shimin - Poetic feeling of Du Fu_4
Wang Shimin - Poetic feeling of Du Fu_5
Wang Shimin - Poetic feeling of Du Fu_6
Wang Shimin - Poetic feeling of Du Fu_7
Wang Shimin - Poetic feeling of Du Fu_8
Wang Shimin - Poetic feeling of Du Fu_9
Wang Shimin - Poetic feeling of Du Fu_10
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 Wang Shimin - Landscape after Dong Qichang (left)
Wang Shimin - Greenery deposited on the southern mountain (right)
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 Wang Shimin - Landscape
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 Wang Shimin - Path by the Streams in Autumn Forest
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Wang Shimin - After Wang Wei’s Clearing of Rivers and Mountains after Snow